Facts:
El caso se originó por un
robo con homicidio cometido por
tres jóvenes en la forma en que lo realizan los bandidos de una cinta cinematográfica. En la madrugada del
diecisiete de septiembre de mil novecientos cuarenta y seis, mientras
Cornelius Fisher, su
esposa y sus
hijos dormían en su casa en la calle
F. B. Harrison, Pasay,
No. 923, los despertó su criado
Pio Teves, quien le dijo: “Señor, alguien quiere verle.” Al contestar Fisher, la esposa abrió los ojos y vio a su muchacho con
tres hombres armados de revólver. Fisher intentó sacar su propio revólver, pero
Faustino Estefa se lo impidió apuntándole con el suyo, y, además, le arrebató el revólver y se lo guardó en la bolsa del pantalón. Acto seguido, ordenó a Fisher que saliera de la cama y se sentara en la cama de su esposa. En paralelo,
Gerardo de la Pena ordenó también a la esposa levantarse y sentarse junto a su marido. Luego de la Pena preguntó si había otras personas en la casa, y la esposa respondió que había
dos niños en la habitación contigua, pidiendo que los dejaran recogerlos; sin embargo, los acusados, a punta de revólver, obligaron a los esposos a ir a esa habitación, a sentarse en la cama, y ordenaron que los niños se sentaran al lado de sus padres. Mientras Estefa vigilaba a la familia con el revólver apuntándole directamente a los Fisher, de la Pena fue a otra habitación y encontró a otros hijos, a quienes también ordenó sentarse con sus padres; posteriormente, de la Pena y
Gonzalo Manalang llevaron a tres criadas bajo amenazas al cuarto donde estaban los Fisher y sus hijos, dejando a Estefa vigilando mientras los demás procedían a buscar los efectos que querían robar. Los niños, por miedo, lloraron; Estefa los amenazó con dispararles tiros si no se callaban. Al insistir el llanto y uno de los niños gritar “Daddy, Daddy”, Fisher, impulsado por indignación o por el deseo de eliminar al bandido,
abrazó a Estefa para derribarlo, mientras la esposa intentó arrancarle el revólver del bolsillo sin éxito. Durante esa lucha,
Manalang apareció de pronto y disparó a Fisher
dos tiros seguidos. Herido, Fisher soltó a Estefa, se apoyó contra el tabique del cuarto y murió con la cabeza apoyada en el seno de su esposa. Luego, el hijo mayor, despertado por los disparos, salió a buscar auxilio y al regresar llegó con policías. Tras las investigaciones, la esposa descubrió que le habían robado el bolso que estaba en la cama con
P300, una
pluma fuente, el
pasaporte y otros papeles, y que los asaltantes entraron por una ventana rota del piso bajo, que había estado cerrada la noche anterior. La defensa no controvirtió los hechos del asalto e identificó la controversia, esencialmente, en la
identificación hecha por la esposa, sosteniendo que la parte inferior de su cara estaba cubierta con un pedazo de tela como antifaz y que, por ello, ni ella ni otras personas habrían podido reconocer a los acusados; además, cuestionó la admisión de
exhibits (confesiones) y alegó maltrato, así como errores procesales sobre el testigo de descargo y la denegación de una
moción de nueva vista. En el tribunal inferior, el juzgado dispuso la
remisión de
Gerardo de la Pena y
Gonzalo Manalang a la custodia del
Comisionado de Bienestar Público y condenó a
Faustino Estefa a
reclusión perpetua, a indemnizar a los herederos del occiso por
P2,000 y a pagar las costas. Estefa apeló.
Issues:
Si la identificación hecha por la esposa de Fisher fue suficiente para sostener la condena de
Faustino Estefa como autor del robo con homicidio, pese a que la defensa alegó que llevaba la parte inferior de la cara cubierta con un antifaz.
Ruling:
Ratio:
Doctrine: